La guerra de Irak ha costado hasta el momento (según el Congreso de los EEUU) más de 450.000 millones de dólares. Cada misil "tomahawk" cuesta cerca e los 2 millones de dólares. El precio de un submarino nuclear "Trident" es tres veces el presupuesto de la OMS para acabar con el paludismo a escala mundial.
2-Enero de 2009- Se dio la orden de lanzar el misil en cuanto los servicios de inteligencia tuvieron la seguridad de que Nazar Rayan, máximo líder de Hamas en el asentamiento de Jabalia, se encontrara en su casa. El edificio entero quedó destruido. ¿Es justificable, aceptable, asesinar a toda la familia de un lider de Hamás, con tal de verle muerto? La operación a sido considerada por la inteligencia de Israel como un “gran éxito”. Nadie será juzgado por la muerte de estos 8 niños. Ningún gobierno de ningún país occidental solicitará la intervención del tribunal internacional. Pero por desgracia no es la primera vez que ocurre. No es la primera vez que mueren inocentes delante de todos nosotros sin que nadie reclame justicia.
A un lado dejo el hecho de que el quince por ciento de las 400 víctimas del nuevo ataque a la Franja de Gaza son mujeres y niños, y haré memoria de otros casos más puntuales, que hasta la fecha no han tenido ningún atisbo de justicia.
El 6 de junio de 2008 murió una niña de cuatro años y su madre resultó gravemente herida, en un ataque que la Fuerza Aérea israelí. La niña estaba en el jardín de su casa cuando un cohete disparado desde el aire hizo impacto en la vivienda, en una zona al este de la localidad de Khan Yunes.
Un portavoz militar israelí justificó el hecho diciendo que disparó "contra un grupo de individuos armados de Hamás que se hallaban en el lugar desde el que por la mañana dispararon cohetes y proyectiles de mortero contra Israel". Una excusa típica que se repite una y otra vez.
El 28 de abril, cuatro niños y su madre murieron al impactar en su casa un proyectil lanzado por un tanque israelí en la localidad de Beit Hanún. Los cuatro hermanos tenían edades comprendidas entre uno y siete años, según el jefe del servicio de emergencias del ministerio local de Sanidad, Moawiya Hasanien.
El 28 de febrero murieron tres niños y otro más resultó herido de gravedad en un nuevo ataque aéreo israelí cerca de Beit Lahiya. El Ejército israelí dijo estar investigando lo sucedido, pero no se ha vuelto a saber del tema.
Unos días antes, el 16, Israel envía un misil a la vivienda de Ayman al-Fayed, uno de los jefes de su brazo armado de Hamás. En el ataque mueren dos de sus hijos, de seis y cinco años de edad. Otros tres niños resultaron heridos. Murieron también otras siete personas, además de dejar más de 40 heridos, según fuentes médicas.
El 30 de Agosto de 2007, un tanque del ejército israelí mata a tres niños palestinos y hiere a otros dos, todos de la misma familia y con edades comprendidas entre los diez y los doce años, en un ataque al campo de refugiados de Yabalia. Las víctimas fueron identificadas como Mahmud Abu Ghazla, de diez años, su hermana Sarah, de la misma edad, y su prima Yihya, de doce.
Una portavoz del Ejército israelí se excusa diciendo que disparaban al lugar de donde unas horas antes habían visto salir un cohete de Hamás. Nadie ha sido juzgado.
El 6 de Marzo de 2006 dos misiles impactan en una furgoneta ocupada por militantes de la Yihad Islámica y mueren tres niños que se hallaban cerca del coche. Otro éxito de la "inteligencia".
El 12 de Junio de ese mismo año, las fuerzas aéreas israelíes asesinan a un hombre, su mujer y siete de sus nueve hijos, de edades comprendidas entre los 4 y 16 años, en un ataque contra un edifico de apartamentos en el barrio de Sheij Raduan. Se trata de la familia de Nabil abu Silmiya, un profesor y miembro del movimiento Hamas, que recientemente recibió un doctorado en matemáticas de una universidad egipcia.
Dos días después, varios misiles impactan en una furgoneta. Las víctimas son dos militantes de Hamás, tres enfermeros y otras cuatro personas, entre ellos dos niños.
El 22 de Junio matan a una mujer embarazada de siete meses. Su casa fue alcanzada por el misil de un avión no pilotado del Ejército hebreo al sur de la ciudad de Jan Iunes.
La mujer fallecida es Fatima Ahmed. También murió su hermano, Zakariya Ahmed, un doctor de 45 años que residía habitualmente en Arabia Saudí, según informó el diario israelí Haaretz en su edición digital. Además el proyectil causó heridas a otros 14 civiles, entre ellos el marido de la embarazada, varios niños y los abuelos de éstos, según el director de emergencias del hospital de esa ciudad, Naser Al-Azaar, quien agregó que el estado de dos de los menores era grave.
Al día siguiente, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, advirtió que Israel continuaría con su política de atacar a militantes palestinos, pese al creciente número de víctimas civiles registradas en ese tipo de operaciones aéreas. "Israel continuará llevando a cabo ataques selectivos contra terroristas y aquellas personas que tratan de dañar a ciudadanos israelíes", afirmó. No sé cómo se hace la selección, pero dudo que un bebe recién nacido sea una amenaza.
El 14 de Agosto de 2006, un ataque aéreo israelí en Beit Hanun, causa la muerte de dos menores de 14 años.
El 5 de Noviembre, un “tirador de elite” israelí mata a una niña de 12 años y a un joven palestino en la localidad de Beit Hanún.
Según el diario Haaretz, la niña, Isra Nasr, fue alcanzada en la cabeza por una bala. El Ejército israelí versiona el hecho diciendo que el tirador apuntaba a un miliciano y disparó a Nasr por error. No hubo juicio. Cuatro días después, el 9 de Noviembre, el Gobierno israelí presenta en un comunicado sus "excusas" por las muertes en Beit Hanun. Según el texto, el primer ministro, Ehud Olmert y el ministro de Defensa, Amir Peretz ofrecen a la Autoridad Palestina "asistencia humana y sanitaria". No ofrecen justicia, ni dicen el nombre del asesino, solo tiritas. Los asesinos deberían usar esa táctica en los jucios: “no soy culpable señor juez, yo estaba apuntando hacia otro lado”
El 11 de Diciebre de 2006 Palestina se conmociona con el asesinato de cuatro niños, tres de ellos hijos de Baha Balusheh, vinculado a Al Fatah, un alto oficial de la Inteligencia palestina. Abu Mazen, condenó el suceso que ha calificó de "crimen inhumano".
Los hechos ocurrieron en el céntrico barrio de Rimal en Gaza, junto a una escuela. Los tres hermanos viajaban en un coche que fué acribillado a balazos. Islam, Ahmed y Osama Bahlusha, tres niños de entre 6 y 10 años. La cuarta víctima mortal es Ahmed al Habil, un escolar de 18 años. Mientras, otras cinco personas -entre ellas un adulto y cuatro niñas- han resultado heridas.
El 30 de Enero de 2005 Una niña palestina de diez años muere tras recibir un disparo en la cabeza, cuando se encontraba en una escuela de Naciones Unidas en el campamento de refugiados de Rafá, al sur de la franja de Gaza. La niña aguardaba en fila junto con sus compañeras para entrar en el colegio cuando fue alcanzada en la cabeza por un disparo efectuado desde un tanque en el puesto de control militar de Termit, situado a unos 900 metros.
"De repente dio un grito y se desplomó, sangraba. Las niñas comenzaron a correr en todas direcciones", dijo un testigo. Paul McCann, portavoz de la ONU y administrador del colegio, añadió: "Esta es la quinta vez que los niños de nuestro colegio han sido alcanzados por disparos". Nunca hubo culpables, nunca hubo juicio.
El 7 de Octubre de 2004, dos niños palestinos mueren en un nuevo ataque de un helicóptero israelí. Más de una veintena de menores pierden la vida en la operación llamada “Días de penitencia”
Los niños asesinados se llamaban Raed Abu Zid y Suléiman Abu Pul, ambos de 12 años. Nunca hubo crimen, nunca se castigó a nadie.
El 29 de Septiembre de ese mismo año, un cohete casero tipo "Kassam", lanzado por el grupo palestino Hamás causa la muerte de un bebé y de un niño, ambos israelíes, lo que constata la brutalidad de ambas partes en esta guerra.
El 13 de Junio de 2003 Israel mata a Yasir Taha, uno de los responsables de las Brigadas Ezzedin Al Qassam, pero mata también a la mujer de Taha y su hija de tres años, así como otros tres individuos que trataron de rescatarlos del coche cuando un segundo misil israelí hizo impacto. Según testigos presenciales, los helicópteros dispararon al menos cuatro misiles, el último de ellos contra decenas de personas que rodeaban el coche tratando de sofocar el incendio causado por los primeros cohetes. Al menos cuarenta personas fueron heridas en el bombardeo.
El 27 de Agosto de ese año, Israel lanza cinco misiles contra tres miembros de Hamas que circulaban en un coche, pero fallan y en su lugar muere un anciano de 65 años que viajaba a lomos de un burro. Cerca de 20 personas más han resultaron heridas, entre ellas seis niños.
El 20 de Septiembre de 2003 dos helicópteros Apache disparan misiles contra una camioneta que circulaba por el barrio Shej Raduán de la ciudad de Gaza, la calle estaba abarrotada de escolares que acababan de salir del colegio y varios de ellos fueron alcanzados por esquirlas.
Un mes después, el 21 de Octubre, aviones F-16 realizaron un ataque contra un inmueble que ya había sido atacado en el barrio de Sayaíe de Gaza, cerca de la vivienda del líder de la Yihad Islámica, Abdala Shami. Al menos 11 personas han resultado heridas, entre ellas dos niños de dos y tres años. En otro ataque casi simultaneo, mueren 14 palestinos y más de 100 heridos, diez de gravedad.
Pocas horas antes, en las inmediaciones del campo de refugiados de Nuseirat, helicópteros Apache de la Fuerza Aérea israelí lanzan al menos dos misiles contra el vehículo de Imad Akel, jefe de las Brigadas Ezzedin al Qassam, el brazo armado Hamas. Mueren cuatro personas. Cuando una multitud intentaba ayudar a los pasajeros del automóvil un helicóptero dispara otro misil. Uno de los muertos es el médico Zein Chahine, de 30 años, quien había acudido al lugar en una ambulancia. Al menos 70 personas resultaron heridas.
En Septiembre y tras una larga lista de asesinatos selectivos, un grupo de 27 pilotos del Ejército del Aire israelí, remiten una carta al jefe de las Fuerzas Armadas Aéreas, general Dan Halutz, en la que anuncian su negativa a participar en más misiones en los Territorios Ocupados palestinos. "Nosotros, pilotos veteranos y en activo, que sirvieron y siguen sirviendo al Estado de Israel durante muchas semanas al año, nos negamos a obedecer la orden de llevar a cabo ataques ilegales e inmorales del tipo de los que efectúa Israel en los Territorios", indica la carta. "Nosotros, educados en el amor a Israel y en la contribución con el esfuerzo sionista, nos negamos a tomar parte en los ataques de la Fuerza Aérea contra centros de población civil", añade. Saúl Mofaz, el jefe de la Defensa judía expresó que se trataba de una decisión meramente "política" y "no tiene nada que ver con la moralidad.
Más ejemplos: el 5 de Marzo de 2002, el ejército isarelí presentó "sus excusas y su pesar" por el disparo que costó la vida en Ramala a una mujer y a cinco niños y adolescentes palestinos que iban en el coche del militante de Hamas Hasan Abu Kuwai, quien salió ileso del ataque.
El 23 de Septiembre, un avión de combate israelí mata con un misil a 16 personas en la ciudad de Gaza, la mayoría de ellos niños, en un ataque que tenía como objetivo a Salah Shahada, fundador del brazo armado de Hamas. Tampoco hubo culpables ni el acto fue considerado por Israel como asesinato.
Cuatro días después, el 27, helicópteros "Apache" disparan cohetes contra dos vehículo en el populoso barrio de Sheij Raduan, al norte de Gaza. Uno de los tres muertos es Atiya abu Jabbar, un conocido miembro de Hamas, buscado por las autoridades israelíes. Las otras 25 personas que resultaron heridas, seis de ellas de gravedad, no pertenecían a ningún grupo armado. El ataque se produjo a una hora en que las calles estaban muy concurridas, ya que muchos niños salían de las escuelas, algo que no pareció importarle a los militares.
El 8 de Octubre de 2002 la niña palestina de 13 años Imam Al Hams, se pierde en la localidad de Rafah por culpa de la niebla y cuando pasa frente al puesto de vigilancia de Guirit es acribillada a balazos. Los forenses extrajeron 20 proyectiles de su cadáver.
Unos días después, el comandante israelí de la compañía Guivati es acusado de rematar y dar el tiro de gracia a la niña. Fue suspendido de su cargo mientras se realizaban las investigaciones aunque se tardaron meses en hacer efectiva la suspensión.
Las sospechas se agudizaron tras un informe del diario israelí Yediot Aharonot' en el que soldados de la compañía afirmaron que su comandante, quien primero participó en el ataque desde lejos, se acercó a la niña, vació su cargador en el cuerpo y le disparó en tiro de gracia "para confirmar su muerte". Nunca se comunicó a la prensa el resultado de las investigaciones, o el castigo que recibió (si es que recibió alguno) este militar.
A pesar de la conmoción de este caso, el día 14 del mismo mes, muere Taufik Bereka de cuatro años, aplastado cuando tropas israelíes derriban casas en Rafá, mientras sus ocupantes dormían. Otro joven, de 26 años, fue alcanzado por los disparos de los tanques y falleció en el hospital. Hubo más de 20 heridos. Unos 12 tanques y una excavadora israelíes penetraron en esta localidad fronteriza con Egipto, y destruyeron las dos casas. El 24 de octubre muere otro niño palestino de 12 años de edad por disparos del Ejército israelí en la ciudad de Yenín, en el norte de Cisjordania.
El 8 de Mayo de 2001 muere una niña de cinco meses por el disparo de tanques contra un campamento de refugiados palestinos. El 18 de Junio, muere Ali Abu Chawich, de 12 años, en el campo de refugiados de Kan Yunes, en concreto en el cuartel de Al-Amal. El niño ha recibido un disparo en el pecho. Unos días después, el 8 de Julio, un niño palestino de 11 años muere a causa de los disparos del Ejército israelí en la ciudad de Rafah.
El 21 de Noviembre explota un artefacto matando a cinco niños de un colegio. Dos días después, responsables israelíes reclaman una investigación sobre el origen del explosivo, que resultó ser el mimso que fue colocado por el Ejército israelí una semana antes por una unidad especial del Ejército para matar a palestinos armados que disparaban con mortero contra objetivos israelíes.
El artefacto abandonado fue encontrado en un campo por los niños que se dirigían al colegio en la ciudad de Jan Yunes. Uno de ellos le dio una patada, haciéndolo explotar, según testimonios de palestinos. Los niños, de edades comprendidas entre los seis y los 13 años
En el entierro hubo revueltas en las que un adolescente muere por disparos de soldados israelíes. La víctima, Waed Raduán, de 15 años, fue abatida por los soldados de un puesto de control israelí cerca del asentamiento de Nevé Dekalim, quienes dispararon fuego real contra un grupo de manifestantes que le lanzaba piedras, según fuentes locales.
No se trata de estar de parte de unos ni de otros. No es cuestión de ser judío, musulmán, antisemita, antiárabe, de derechas o de izquierdas... Se trata de la vida humana y del valor de la justicia.
La cantidad de niños asesinados es interminable. Las voces que reclaman justicia han llegado hasta las Naciones Unidas, pero nadie parece dispuesto a perseguir a los asesinos. Luego, uno enciende la tele y mira CSI y piensa en cómo se esfuerza la justicia occidental, europea, blanca, refinada, para dar caza a un terrible asesino en serie que ha asesinado quizá a cinco personas. ¿Cuántas víctimas hacen falta para que un criminal pase a la historia de los asesinos en serie?
La revolución cubana cumple 50, aunque por ella no pasan los años, sigue como el primer día. Los mismos uniformes, los mismos discursos, la misma retórica. Las mismas caras, aunque la de Fidel Castro no estaba presente, lo que nos dice que ya no puede hacer apariciones públicas. Si es cierto que no se puede tener en pie, será mejor no verle. Quedémonos con el recuerdo del Castro de siempre. Que las cámaras no destruyan su imagen de hombre fuerte. Que la historia no le recuerde doblegado por su enemigo más duro: el tiempo.
Su hermano Raúl, hoy presidente, ha leído un discurso con poco desperdicio, lleno de guiños y avisos al futuro. Dijo que la clave de la revolución ha sido RESISTIR. Resistir a las tormentas políticas, a los presidentes de EEUU, a cual más intransigente con el bloqueo, resistir a la crisis, al marxismo, a la URSS, a los huracanes, al dólar. Resistir al paso del tiempo, a las críticas, los insultos, las envidias… Raúl ha extendido el deseo de longevidad a los próximos 50 años, aunque sería muy duro ver a Cuba resistiendo otro medio siglo. La Habana, se desmorona como un terrón de azúcar en un baso de agua, agua de mar.
Con esta cincuentona, han bailado todos y todos le han querido meter mano. Más de uno se ha llevado un bofetón. Bailó con ella Kennedy y Cruchef, respiraron su perfume artistas, poetas y soñadores. Muchos se enamoraron apasionadamente, perdiendo la cabeza. Muchos la odiaron hasta el punto de querer envenenarla. Pocos han aguantado el ritmo de sus caderas. Pocos se han mantenido despiertos para verla dormirse, cansada de bailar. Ahora su perfume es de nostalgia.
Por desgracia el discurso de Raúl, suena más a despedida que a triunfo. Por alguna razón, quizá por el estado de Fidel, existe la sensación generalizada de que muy pronto habrá que cambiar de rumbo. Pasar del uniforme a la corbata, de la resistencia a la neo-demagogia.
Existen pequeñas trazas de esperanza en la política internacional, en la política de EEUU, que no se deberían desaprovechar. El mundo está patas arriba eso ni quien lo dude y precisamente por eso, el ejemplo de los cubanos tenga ahora más valor que nunca. Quizá tengan que exportar un poquito de esa vida, de ese espíritu a muchos pueblos que muy pronto se verán necesitados. No hablo de ideas políticas, no me refiero a discursos del Che; me refiero al espíritu de la gente, a esa sonrisa que no se pierde, a esas ganas de sobrevivir, de salir adelante, que en Cuba sorprende tanto a esos turistas que llegan a la isla pensando que es casi un campo de refugiados.
RESISTIR, sin duda ha sido la clave de estos 50 años. Quedará para siempre en la historia la Cuba revolucionaria, la que enseñó a leer y escribir, la que tenía ideas e ideales, la que por un momento pudo ser la revolución más brillante del continente americano. Brilló tanto y dio tanto miedo a los que miraban desde lejos, que incluso hoy se la impide brillar más allá de sus costas.
Han sido 50 años de aciertos pero también de cabezonerías y equivocaciones. 50 años de barba y de balseros, de habanos y secretos, de capitalismo y anticapitalismo. Ha habido ilusión y decepción. Bonanzas y hambres. Engaños, mentiras y esperanza. Muchísima esperanza.
Se impone la reflexión sobre el futuro que será de lucha en los próximos 50 años, ha dicho Raúl. Y asusta, pero asusta porque Cuba no aguanta otros 50 años de asedio, de pobrezas, de escasez. Tiene que dejar de esperar el desembarco de los soldados americanos, y prepararse al desembarco de los “gusanos” que vendrán a recuperar sus bienes, a la mala. Serán los propios cubanos los que terminarán por envenenar de nuevo a la esperanza. No serán ni los misiles, ni los rusos, ni la CIA, ni Bush. Serán nacidos de esa tierra. Hijos de esa tierra quienes un día llegarán a imponer su ley.
El bloqueo parece haber paralizado también la estética y los ideales, los pensamientos y las formas. La lucha se quedó anquilosada, bailando una melodía desgastada. Antigua, obsoleta. La resistencia a absorbido toda la energía y todo el aliento, la capacidad de construir, de rehacer, de renacer. Se quedó a medias esta gran revolución, que nunca se dejó pisotear, no se dejó matar, no se pudo erradicar. Ha sobrevivido a casi todos sus enemigos potenciales. Casi, casi, sobrevive incluso al capitalismo, que en una reunión de los G-20 parece haber recibido un poco más de aire, aunque sea solo por asistir a este cumpleaños disimulando la sonrisa.
Tiene razón Raúl, hay aún mucho por hacer.

